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Ser Abierto desde la raíz, el reto del nuevo Organismo Constitucional Autónomo

Cuando hablamos de Gobierno Abierto, hablamos de una forma de un Gobierno que tomó fuerza a partir de la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca. En su primer día de gobierno el mismo firmó un documento ejecutivo en el que impulsaba el Open Government. Esto no quiere decir que antes no se había hablado de este concepto, sólo que a partir de ese momento histórico algunos países entre los que se encuentra México dieron vida a los que hoy se conoce como el Open Government Partnership el cual se basa en cuánto principios: mejorar la disponibilidad de información sobre las actividades del gobierno para todos los ciudadanos; apoyar la participación cívica; implementar los más altos estándares de integridad propio al en las administraciones y favorecer a las nuevas tecnologías que faciliten la apertura y rendición de cuentas.

En este orden de ideas es donde me llama la atención que la transparencia, acceso a la información y la protección de datos se pueda dar utilizando las tecnologías de la información. Cuando en un país como México, que cuenta con grandes profesionistas en la materia, no se apoya este último rubro, como lo es la ciencia y tecnología, y se piensa que con sólo mencionarlo en el papel ya se está contribuyendo a su utilización, se crean las grandes falacias del gobierno en turno.

A partir de esto, creo que no es, o no debería ser caro el apoyo en México y en el mundo al Gobierno Abierto, lo que nos daría muchas ventajas competitivas en el desarrollo económico frente a las potencias económicas de la zona, el apoyo a la transparencia y al Gobierno Abierto debe de darse desde la raíz, esto es, desde el código abierto, para que la transparencia sea completa, homologando tecnología y políticas públicas respecto de la transparencia.

Con código abierto, aperturamos desde la raíz, el desarrollo de una industria tendiente a crecimiento y no sólo desde el punto de vista de algunos ingenieros, sino que se aceleraría la industria local del software para dar paso a empresas equitativamente competitivas y tendientes a la transparencia del software con la promesa de las cuatro reglas del software libre.

No hay necesidad de invertir mucho, ni esperar grandes licitaciones para que un Gobierno se pueda llamar Abierto desde las bases de datos, software y datos binarios que lo conforman, lo que permitirá homologar, bajar costos, crear industria y comenzar a crear instituciones de calidad con ciudadanía pensando en la transparencia hacia fuera de un sólo organismo político, tal como se concibe hoy en día.

La transparencia se debe de respirar no sólo en la Ley, también en los sitios de los sujetos obligados, en las industrias que trabajan de la mano con el gobierno, y con la ciudadanía que confía en que podrá acceder a la información no sólo con tecnología, sino también con el ejercicio de la transparencia en su propio municipio.

Ya lo dijo Alejandro Ferreiro, «Sin instituciones de calidad es imposible mantener la sostenibilidad del crecimiento, ni la dispersión y el desarrollo económico de un país. Sin transparencia, es imposible aspirar a instituciones de calidad.» y en México, con el nuevo Organismo Constitucional próximo, tenemos la oportunidad de seguir adelante con la garantía del Acceso a la Información Pública de calidad.

Por Ramon

Ingeniero en Computación y estudiante actual en Derecho especializado en Software Libre. He impartido conferencias de Software Libre en la Universidad de Guadalajara.