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Legislar Propiedad Intelectual coarta libertades

La propiedad intelectual es un derecho que puede obtener toda persona, ya que supone un reconocimiento de ese mismo derecho en particular y a favor de su autor u otros titulares del mismo, todo esto sobre obras del intelecto humano.La Declaración Universal de la Propiedad Intelectual entiende que es «cualquier propiedad que, de común acuerdo, se considere de naturaleza intelectual y merecedora de protección, incluidas las invenciones científicas y tecnológicas, las producciones literarias o artísticas, las marcas y signos distintivos, los dibujos y modelos industriales y las indicaciones geográficas».

El Movimiento del Software Libre considera este termino o concepto engañoso, dado que en el mismo concepto reune varios regímenes jurídicos no equiparables entre si, como las patentes, el derecho de autor, las marcas, las denominaciones de origen, entre otros.

La discusión de estos derechos no forma parte de este escrito, habrá quien este de acuerdo y quien no lo este, cosa totalmente respetable y puesta a disposición para hacer valer ese derecho o no.

El problema comienza cuando en el afán de cuidar este derecho se radicaliza, porque a partir de la búsqueda del respeto de este, se ha caído en iniciativas como el A.C.T.A. Universal; en Estados Unidos la Ley S.O.P.A. y Ley P.I.P.A.; en México la Ley Doring; España Ley Sinde; en Colombia Ley Lleras; entre otras iniciativas.

A.C.T.A. es un es un acuerdo multilateral voluntario que propone fijar protección y respaldo a la propiedad intelectual, de una manera un tanto autocrata, puesto que define lo que sí es permitido y lo que no, explicado de otra manera, todo lo que viole algún copyright, llegando a multar o incluso a enjuiciar el solo intento de este supuesto. El ejemplo mas tangible es el adquirir un libro, terminar de leerlo y prestarlo a un tercero para que pueda leerlo también sin haberlo adquirido directamente, por este simple hecho, el A.C.T.A. considera al individuo que presto el libro y a quien se atrevió a leerlo sin comprarlo como dos criminales.

Este tipo de iniciativas lo que harán es coartar la iniciativa de las personas por aprender y ser creativos, por lo tanto la creatividad ya no seria algo que se daría de manera natural, se tendría que comprar y no todas las personas tienen el poder adquisitivo para adquirir ese tipo de creatividad, dado que seria privada y la creatividad en realidad debe emanar de la naturaleza del hombre, como algo que nace, fluye y poco a poco va subsistiendo.

El conocimiento es parte de la creatividad, cuanto mas se crea y se falla, el conocimiento se fortalece; ejemplos de la utilización de los conocimientos de terceros han existido a lo largo de la historia, sobretodo en los tiempos actuales tan acelerados en cuestión de inventos e iniciativas dirigidas a la ciencia y la tecnología, tres simples ejemplos son que sin Dennis Ritchie y su lenguaje de programación C, no habría C++, por lo tanto no habría Unix y si no se hubiese compartido ese lenguaje y ese Sistema Operativo a las Universidades, actualmente no contaríamos con PHP, Linux, Java, iOS, Mac OSX, Windows, MySQL, Apache y demás software emanado del conocimiento de este gran hacker. Sin Douglas Engelbart no conoceríamos el sistema de ventanas en nuestros entornos gráficos computacionales y por supuesto el ya muy conocido «mouse». Sin el talento del Ingeniero Jalisciense Gonzalez Camarena no hubiesen adquirido las grandes compañias las bases para la TV a color y el desarrollo de este aparato.

Las empresas definitivamente deben de acoplarse al rápido cambio que representa el uso de la libertad de expresión y del conocimiento en general, no podemos depender de que unas cuantas personas por intereses innegablemente lucrativos nos coarten la libertad de expresión y de aprendizaje. El hecho de buscar una legislación o un principio de respeto al derecho de propiedad intelectual de terceros no debe de impactar en el de expresión, aprendizaje y por supuesto en el de compartir el conocimiento emanado del mismo ser humano y su vivir diario.

Por Ramon

Ingeniero en Computación y estudiante actual en Derecho especializado en Software Libre. He impartido conferencias de Software Libre en la Universidad de Guadalajara.